La muerte cambió mi vida. Esas han sido las palabras de muchas personas que han puesto su vida en perspectiva después de experimentar la partida de un ser amado. Pues la muerte, aun siendo un hecho tan doloroso, pone nuestras vidas muchas veces en la alineación correcta.
Ese personaje, que por la humanidad ha sido visto de muchas formas, es percibido de distintas maneras: algunos ven la muerte como un enemigo, otros la ven como el fin. Hay personas que incluso evitan hablar de dicho tema, pues se dice, solo se dice, que nadie ha podido escapar de ella.
Aunque hay una parte de la historia que no te han contado. Hace más de 2000 años, aproximadamente, la muerte fue derrotada por primera vez, por un hombre que no era común. Un hombre que tuvo un paso corto pero memorable en esta tierra, llamado de muchas formas: el hijo del carpintero, galileo, maestro, amigo, Salvador. Un hombre que causó revolución por dondequiera que pasó en los últimos 3 años de su vida, y aunque fue llevado al castigo de la ejecución en un madero a base de engaños, la muerte no fue el fin de ninguna manera.
Habían transcurrido 3 días desde ese momento en que fue muerto de una forma brutal y dolorosa, pero muchos habían olvidado que con su propia boca había expresado que todos aquellos terribles sucesos eran necesarios, pero que después de 3 días él resucitaría. Y efectivamente, así sucedió: se levantó de entre los muertos. Ese personaje que había asediado a la humanidad tuvo que dar un paso atrás, pues no era un simple hombre el que estaba en esa tumba, sino el Hijo de Dios.
Ese día, sin duda, marcó un precedente, porque la muerte fue derrotada. ¿Y en qué nos involucra a nosotros este maravilloso suceso? Pues Él dijo esas palabras que nos llenan de esperanza a cada uno de los que le hemos conocido: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. Su resurrección colocó un firme fundamento sobre el cual está cimentada nuestra fe, pues aunque sabemos que pasaremos por la muerte, ya no la vemos como el fin, sino como el momento en que nos despediremos de este mundo limitado y lleno de ansiedad, para vivir eternamente en su presencia. Vale la pena creer en Jesús y caminar confiados en nuestro día a día, sabiendo que la muerte no tiene más poder sobre nuestra vida. Nuestro Rey ya ha vencido.
Escritor: Misionero Josue Flores