Mateo 9:36-38 nos dice “Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor. 37 A sus discípulos les dijo: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. 38 Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos»”.
Jesús pudo ver con ojos de amor y compasión a las multitudes, pudo ver sus necesidades cuando recorría las calles de Jerusalén, muchas almas necesitadas, hambrientas y enfermas. Pero el sabía que la necesidad era muy grande y que su tiempo en la tierra estaba por terminar, es por eso que pidió a sus discípulos que oraran por más obreros para trabajar en los campos.
Jesús sigue viendo con compasión y misericordia la condición del hombre en la actualidad, para él no pasa desapercibido todo lo que ocurre a nuestro alrededor, hay miles y miles de personas que aun divagan como ovejas sin pastor, sin rumbo, sin esperanza, viviendo una vida sin sentido, sin entender cuál es la razón y el propósito el cual están en este mundo, desamparados y necesitados de amor.
Necesitamos ver a las multitudes con el corazón que Dios las ve, con esos ojos de amor y misericordia; los sanos no tienen necesidad de medico sino los enfermos, Jesús ha venido a llamar a los pecadores al arrepentimiento.
¿Esta tu corazón siendo sensible con las necesidades de este mundo?
¿puedes decir que miras a este mundo con compasión como Dios lo ve?
¿Qué haces para hacer parte de la gran comisión?
¿Te duele el corazón al ver la condición de la humanidad?
¿Estas orando por mas obreros para trabajar en los campos?
A Dios le agrada cuando nosotros amamos lo que el ama.
Dios nos esta invitando a participar de la causa mas grande, diversa y significativa de la historia: su reino. No te quedes sin ser parte de algo trascendental, de algo eterno, que va más allá de lo que en este mundo podemos encontrar.
Ora para que Dios apasione tu corazón por las cosas que el le apasionaban, por lo que el disfrutaba hacer, que haya en tu corazón la prioridad de hacer la voluntad de el y no la tuya. La mies es mucha pero muy pocos son los obreros, clama al dueño de la mies que envíe obreros, pero no te excluyas de ese gran privilegio, dile a Dios en este día Heme aquí envíame a mí, yo estoy dispuesto.
Autora: Misionera Kenia Hernandez Osejo
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