Cuantas veces amanecemos con los famosos días grises, donde solo salen a relucir nuestras frustraciones, donde el camino pareciera nunca acabar y sentimos que Dios nos ha olvidado, nos sentimos como los discípulos cuando la marea acrecentaba y sentían que morían y miraban al maestro que dormía. Muchas veces así sentimos también, que el maestro duerme y que nuestra barca poco a poco se hunde. Todos pasamos por momentos muy difíciles, donde deseamos tirar la toalla, momentos de frustración por no ver los resultados esperados, por ver corazones endurecidos, que no quieren saber nada de Dios. Hay un dicho que dice: la Esperanza es lo último que se pierde, pero muchas veces es lo primero que perdemos cuando no vemos los resultados deseados. Recordemos la historia de Elías, después de haber derrotado a los profetas de Baal, Ahora lo vemos en una cueva, desanimado, con miedo, lleno de inseguridades, sin deseos de continuar; increíblemente después de una gran victoria vino un momento de angustia, al saber que Jezabel iba por su cabeza para matarlo, Elías no tuvo la valentía para hacerle frente y salió huyendo hacia el monte Horeb, hasta llegar al deseo de la muerte, los sentimientos de Elías no están alejados de nuestra realidad, pero Dios trato el desanimo de Elías de una manera compasiva y cuidadosa, y estoy segura que también lo hará contigo; puede que en estos momentos no la estes pasando bien, que la noche se ha tornado demasiado oscura, ni si quiera un Rayito de luz a favor de tu vida, Hoy quiero recordarte que Dios es un Dios creativo y experto en hacer milagros. La situación por la que estas atravesando es un panorama perfecto para ver la mano de Dios, el proceso que estas viviendo hoy será la llave para ver la gloria de Dios en el futuro, quizás lo estas esperando en el Viento, en el terremoto o quizás en el fuego, pero Dios quiere sorprenderte con un silbo apacible; el no llego a la vida de Elías para condenarle o juzgar por sus sentimientos, el llego para consolar y alentar a su hijo a seguir adelante porque largo camino había le esperaba, de igual manera Dios quiere hacerlo contigo, el quiere cuidarte, vestirte, darte descanso, darte de comer, direccionarte como lo hizo con su siervo Elías.
Cuando menos lo esperes vendrá la provisión, vendrá la sanidad, vendrá la paz, vendrá la alegría, vendrá la respuesta de ese milagro que tanto necesitas, tu panorama sombrío se convertirá en algo radiante y asombroso.
Salmos 42:11 dice ¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón? ¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y mi Dios!
Mantente en adoración mientras esperas, glorifica su nombre en medio del dolor, ¡confía que él tiene el control!
Por Misionera Kenia Hernandez.
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